Paseo de las Celebridades Rosarinas: la polémica por el túnel Illia

El proyecto para homenajear a figuras rosarinas en el túnel Illia enfrenta objeciones por las intervenciones previstas sobre su patrimonio ferroviario.

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Qué propone el proyecto para transformar el túnel Illia

El proyecto para crear un Paseo de las Celebridades Rosarinas en el túnel Arturo Illia abrió una discusión sobre cómo sumar atractivos culturales a la ciudad sin alterar las construcciones que conservan su historia. La iniciativa del concejal Pablo Gavira propone instalar homenajes a figuras locales y renovar sectores del paso bajo nivel. El Colegio de Arquitectura y Urbanismo de Rosario (CAU) cuestiona, en cambio, las intervenciones previstas sobre su estructura ferroviaria.

El túnel está ubicado sobre la avenida Del Huerto, entre Sarmiento y Presidente Roca, cerca del Parque España y de la costa central. El tramo conservado tiene aproximadamente 400 metros y formó parte del sistema ferroviario que conectaba la antigua Estación Rosario Central con el área portuaria. Sus cavidades laterales, conocidas como guarda-hombres, son uno de los elementos que el proyecto propone aprovechar.

La iniciativa contempla utilizar las 27 cavidades laterales para colocar imágenes de personalidades rosarinas vinculadas con el deporte, la música, el arte, la ciencia y la cultura. Lionel Messi y Fito Páez aparecen entre los ejemplos mencionados. Cada homenaje incluiría información identificatoria y un código QR para consultar una biografía ampliada, con una dimensión cultural y turística.

El diseño también prevé pintar los laterales interiores con los colores de la bandera argentina, incorporar un Sol de Mayo en el techo y reemplazar la iluminación por luminarias LED de luz blanca. Se sumarían barandas para proteger a los peatones. Según los fundamentos del proyecto, las mejoras deberían ejecutarse sin interrumpir la circulación vehicular por el túnel.

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En qué etapa está la iniciativa y qué cambios contempla

El proyecto ingresó al Concejo Municipal impulsado por Gavira y avanzó en el tratamiento de las comisiones de Deportes y Turismo. La información institucional del cuerpo legislativo señala que la comisión de Obras Públicas también puso la ordenanza en consideración. Ese recorrido muestra que la propuesta continúa en discusión, pero no equivale a una aprobación definitiva ni confirma el inicio de las obras.

Durante el tratamiento se incorporaron cambios para definir cómo se elegirán las figuras homenajeadas y quiénes participarán de la ejecución. Entre ellos, el establecimiento de un concurso de ideas, la posibilidad de recibir aportes privados y la prioridad para contratar artistas rosarinos. La selección de las personalidades, por lo tanto, no está cerrada en los términos difundidos inicialmente.

El esquema busca combinar reconocimiento público, participación artística y mejoras en la infraestructura. Sin embargo, esos objetivos reúnen decisiones distintas: elegir a quiénes homenajear, definir el diseño de los murales y determinar qué modificaciones pueden realizarse sobre la construcción. La discusión patrimonial afecta especialmente a este último punto, porque las intervenciones propuestas no se limitan a instalar retratos en las cavidades.

La información publicada por el Concejo indica que el expediente debe seguir su recorrido legislativo y volver a la comisión de Deportes para incorporar las sugerencias formuladas. En una actualización posterior sobre el tratamiento de la iniciativa, el cuerpo también informó que se recibiría al Colegio de Arquitectura y Urbanismo para escuchar sus consideraciones sobre el valor patrimonial del sector. El resultado de esa instancia todavía debe conocerse.

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Por qué el Colegio de Arquitectura cuestiona el lugar elegido

El CAU pidió revisar la propuesta mediante una presentación dirigida a la presidenta del Concejo, María Eugenia Schmuck, y a las comisiones que intervienen en el expediente. Según informó La Capital, la entidad no cuestiona que Rosario tenga un espacio para reconocer a sus personalidades, sino que objeta el lugar elegido y las características de la intervención prevista.

El argumento central del Colegio es que el túnel integra un conjunto vinculado con la historia ferroviaria de la ciudad. En su presentación, la entidad relaciona esa estructura con la antigua Estación Rosario Central y otras construcciones del entorno que fueron recuperadas y destinadas a nuevos usos. Desde esa perspectiva, preservar el patrimonio implica atender tanto a la construcción como a sus materiales originales.

La preocupación se concentra en las paredes de ladrillo y en los cambios permanentes que podrían producir la pintura y los murales. Para el CAU, cubrir o alterar esos elementos afectaría la materialidad que permite reconocer el origen ferroviario del túnel. La objeción no se limita, entonces, a una preferencia estética: plantea qué rasgos deben conservarse cuando se propone una nueva función cultural para un espacio existente.

La entidad también pone en discusión la convivencia entre una galería de homenajes y la circulación cotidiana. El túnel continúa siendo un paso vehicular y tiene veredas laterales para peatones. Aunque el proyecto incluye barandas y una renovación lumínica, el Colegio sostiene que esas mejoras no resuelven por sí mismas la cuestión de intervenir las paredes y el techo.

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La discusión de fondo: cómo compatibilizar cultura y patrimonio

La propuesta y las objeciones del CAU parten de objetivos que pueden coexistir, pero no resuelven del mismo modo la elección del espacio. Gavira plantea sumar referencias culturales y turísticas mediante imágenes, información biográfica y mejoras de infraestructura. El Colegio, en cambio, sostiene que el reconocimiento de las figuras rosarinas podría desarrollarse en otro lugar, sin modificar una construcción asociada al pasado ferroviario.

Esa diferencia permite separar las mejoras funcionales de las decisiones estéticas. La iluminación y las barandas responden a necesidades de infraestructura y seguridad; los colores, el Sol de Mayo y los retratos definen una transformación visual más amplia. Evaluar cada componente por separado permitiría precisar cuáles pueden avanzar sin afectar los elementos que se busca preservar y cuáles requieren una discusión patrimonial específica.

La posibilidad de trasladar los homenajes a otro espacio público, como propone el Colegio, abre una alternativa dentro del debate. También queda pendiente conocer qué cambios podrían surgir del tratamiento legislativo y de la instancia de consulta con los profesionales. Hasta que esas decisiones se formalicen, los diseños difundidos describen una propuesta en discusión, no una obra cuya ejecución esté confirmada.

El caso del túnel Illia plantea una decisión concreta para Rosario: cómo reconocer a sus figuras destacadas sin perder las huellas materiales de su historia. La resolución dependerá de qué intervención se apruebe, qué elementos se considere necesario conservar y si el paseo se mantiene en ese lugar o se desarrolla en otro espacio. El desafío es definir cómo conviven esos objetivos en el uso del espacio público.